Una reunión de una hora no cuesta una hora.

Si participan 10 personas, cuesta 10 horas de trabajo.

Con un coste laboral medio de 50 € por hora:

  • 1 reunión = 500 €

Si ocurre cada semana:

  • 26.000 € al año.

Y eso es solamente el coste directo.

La fórmula es sencilla

Para calcular el coste básico de una reunión:

Participantes × duración × coste/hora

Pero el verdadero problema está en el coste de oportunidad.

Durante esa hora esas diez personas no están desarrollando proyectos, atendiendo clientes, analizando información, creando o tomando otras decisiones.

Harvard Business Review recogió un caso de Bain & Company en el que una reunión semanal de managers de nivel medio llegó a representar un coste de 15 millones de dólares al año para una organización. Harvard Business Review — Estimate the Cost of a Meeting

El coste se multiplica

Una reunión semanal de 10 personas que cuesta 500 € supone:

  • 500 € × 52 = 26.000 € al año.

Cinco reuniones similares:

  • 130.000 €.

Y ahora imagina ese patrón multiplicado por cientos o miles de empleados.

Ahí aparece la Reunionitis.

No necesariamente porque haya muchas reuniones, sino porque muchas se mantienen por inercia sin preguntarnos cuánto cuestan o qué valor generan.

La pregunta que deberíamos hacer

Cuando alguien propone una reunión solemos preguntar:

¿Cuándo nos reunimos?

Quizá deberíamos preguntar primero:

¿Cuánto va a costar?

Y después:

¿Qué esperamos conseguir a cambio?

Porque una reunión es una inversión de tiempo y recursos.

Y toda inversión debería poder evaluarse.

En el siguiente artículo hablaremos del coste que no aparece en ninguna factura:

  • el impacto de las reuniones sobre la productividad y el foco.

👉 ¿Quieres saber cuánto cuestan realmente tus reuniones? Empieza por medirlas.

Reunionitis no es tener reuniones.
Es dejar de preguntarnos para qué las tenemos.


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